He soñado no con ocupar el sillón del Ministro de Justicia, Dios me libre ya que no aspiro a tanto, sólo me gustaría que él, D. Alberto Ruiz Gallardón, se sentara por un día en mi bufete, para ver con nuestra perspectiva los problemas desde nuestro ángulo, o desde el mío, que bastante tengo con hablar por mí. El procurador no es un sujeto de antiguas leyes del procesal civil, lo digo de verdad: Es un operador clásico pero por muchas razones es también una función básica y actualizada a la que pretende eliminar por la vía de los hechos de nuestro ordenamiento jurídico.
Si se me apura, lo único arcaico es el Arancel que establece nuestros honorarios, que limita el juego de la libre competencia pero que, sin embargo, Bancos y Cías. de Seguros de primer nivel violan con el consentimiento de los órganos de control de nuestra profesión. Por un lado, a los procuradores de pequeños despachos nos amenazan con sanciones disciplinarias para tenernos bien amarrados, y por otro "las altas esferas", se enteran de antemano de por donde vienen los tiros legislativos para que no les cojan, como al resto de los mortales, sin defensa con la que contraatacar. Así se juegan el reparto de los buenos poderes para pleitos, las carteras de Banco Santander, Mapfre, Allianz con rebajas a los honorarios de por lo menos el 50% de los establecido. Información privilegiada ni más ni menos.
Repito, no estoy en contra de rebajar o ser más competitivo, de lo que me quejo es que las reglas no son iguales para todos.

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